¿Qué pasa si no tienes seguro médico?
¿Qué pasaría con tus finanzas si mañana necesitaras una hospitalización?
Muchas personas tienen una respuesta inmediata:
“Yo estoy sano, no necesito un seguro médico.”
El problema es que una enfermedad o un accidente no siempre avisan.
Y cuando llega una situación médica importante, el problema no solamente puede ser de salud. También puede convertirse en un problema financiero.
Primero: no tener seguro privado no significa no tener atención médica
En México existen diferentes alternativas para recibir atención médica.
Por ejemplo, las personas que no cuentan con seguridad social pueden acceder a servicios de IMSS-BIENESTAR, que ofrece atención médica y medicamentos gratuitos conforme a sus servicios y condiciones.
También existen instituciones como el IMSS, ISSSTE y otros sistemas públicos para las personas que cuentan con derechohabiencia.
Entonces, la pregunta no es simplemente:
“¿Tengo o no tengo atención médica?”
La pregunta también es:
“¿Qué gastos y opciones tendría que enfrentar si necesito atención médica?”
Una enfermedad o accidente puede generar gastos relacionados con:
- Hospitalización.
- Honorarios médicos.
- Estudios y análisis.
- Medicamentos.
- Tratamientos.
- Atención de emergencia.
- Traslados y otros gastos relacionados.
Cuando una persona utiliza atención privada y no cuenta con un seguro que cubra esos gastos, el costo puede recaer directamente sobre sus ahorros o ingresos.
La CONDUSEF señala que no contar con un seguro de salud puede exponer a las personas a costos médicos elevados ante una enfermedad, lesión o emergencia.
Imagina que llevas varios años ahorrando.
Tienes:
$200,000
Ese dinero estaba destinado para:
El enganche de una casa.
Comprar un auto.
La educación de tus hijos.
Invertir.
Disfrutar tus vacaciones.
Pero ocurre una emergencia médica y decides atenderte de manera privada.
Si el gasto es considerable y no tienes una protección financiera para enfrentarlo, podrías terminar utilizando una parte importante de ese patrimonio.
El problema no es solamente cuánto cuesta una enfermedad.
También importa de dónde saldrá el dinero para pagarla.
Un Seguro de Gastos Médicos Mayores busca ayudar a cubrir los gastos derivados de determinadas enfermedades o accidentes, de acuerdo con las condiciones contratadas y hasta los límites establecidos en la póliza.
Esto puede incluir, dependiendo del plan:
- Hospitalización.
- Cirugías.
- Honorarios médicos.
- Estudios.
- Tratamientos.
- Medicamentos relacionados con la atención cubierta.
Pero hay algo importante:
Un seguro tampoco significa que la aseguradora pagará absolutamente todo.
Existen conceptos como:
Deducible: cantidad que corresponde pagar al asegurado antes de que participe la aseguradora en los gastos cubiertos.
Coaseguro: porcentaje de los gastos cubiertos que permanece a cargo del asegurado.
También pueden existir exclusiones, periodos de espera, límites y condiciones específicas.
Por eso, conocer la póliza es tan importante como contratarla.
Es probablemente uno de los argumentos más comunes.
Y tiene sentido pensar:
“Si nunca me enfermo, ¿para qué pagar un seguro?”
El problema es que el seguro no se contrata porque esperes enfermarte.
Se contrata para transferir parte del impacto financiero de un riesgo que no puedes controlar completamente.
Un accidente puede ocurrirle a una persona joven.
Una enfermedad también.
Y cuando ocurre, contratar un seguro después del diagnóstico no funciona como contratarlo antes del riesgo.
Además, algunas pólizas contemplan periodos de espera y condiciones relacionadas con padecimientos preexistentes.
Aquí el análisis cambia todavía más.
Si eres quien aporta una parte importante del ingreso familiar, una enfermedad o accidente puede generar dos problemas al mismo tiempo:
1. Gastos médicos
Hospitalización, tratamientos, medicamentos y otros gastos.
2. Menor ingreso
Si la enfermedad te impide trabajar temporalmente, tu capacidad para generar ingresos también puede verse afectada.
Entonces puedes terminar enfrentando:
menos ingresos + mayores gastos.
Y esa combinación puede ser especialmente complicada para una familia.
Aquí aparece otra posibilidad:
Endeudarte.
Una emergencia médica importante puede llevar a una persona a utilizar:
- Tarjetas de crédito.
- Préstamos personales.
- Créditos familiares.
- Venta de inversiones.
- Venta de bienes.
- Ahorros destinados a otros objetivos.
Y aunque resolver la emergencia sea la prioridad, después puede quedar una deuda que tardará meses o años en pagarse.
Por eso, la protección financiera en salud no solamente consiste en tener dinero.
También consiste en tener una estrategia para evitar que un imprevisto médico destruya lo que has construido.
No necesariamente tienes que plantearlo como una decisión de “uno u otro”.
La atención pública puede ser una parte importante de tu protección médica.
Un seguro privado puede funcionar como una herramienta complementaria para quienes buscan otras alternativas de atención y tienen la capacidad económica para contratarlo.
La CONDUSEF reconoce distintos tipos de protección médica, incluyendo Seguro de Gastos Médicos Mayores, seguros de salud y seguros de accidentes personales. Cada uno tiene objetivos y coberturas diferentes.
La clave está en conocer tus opciones.
Esta es otra razón frecuente para no contratarlo.
Pero hay una pregunta que puede ayudarte a analizarlo:
¿Qué sería más difícil para tus finanzas: pagar una prima periódicamente o enfrentar por tu cuenta una emergencia médica importante?
No existe un seguro que sea igual para todos.
El costo depende, entre otros factores, de características como edad, plan, deducible, coaseguro y condiciones de contratación.
Además, actualmente existen diferentes alternativas y niveles de protección.
Por eso, en lugar de preguntar solamente:
“¿Cuánto cuesta un seguro médico?”
También conviene preguntar:
“¿Qué protección puedo obtener con el presupuesto que tengo?”
Un seguro más barato no necesariamente significa que sea mejor para tus necesidades.
Antes de contratar, revisa:
Red hospitalaria
¿Qué hospitales están incluidos?
Suma asegurada
¿Cuál es el límite de cobertura?
Deducible
¿Cuánto tendrías que pagar tú?
Coaseguro
¿Qué porcentaje de los gastos quedaría a tu cargo?
Periodos de espera
¿Existen enfermedades o tratamientos que requieren esperar determinado tiempo?
Exclusiones
¿Qué situaciones o tratamientos no están cubiertos?
Preexistencias
¿Cómo se consideran los padecimientos anteriores a la contratación?
Cobertura geográfica
¿Dónde puedes utilizar el seguro?
La CONDUSEF recomienda revisar estos elementos antes de contratar un seguro de gastos médicos y leer cuidadosamente las condiciones de la póliza.
No necesitas tomar una decisión sin analizar tu situación.
Empieza por responder estas preguntas:
1. ¿Tengo seguridad social?
2. ¿Cuánto tengo ahorrado para una emergencia?
3. ¿Cuánto podría pagar de mi bolsillo ante una hospitalización?
4. ¿Mis ahorros están destinados a otras metas?
5. ¿Tengo personas que dependen económicamente de mí?
6. ¿Qué opciones médicas tendría ante una emergencia?
7. ¿Podría pagar un seguro sin comprometer mis gastos básicos?
Tus respuestas te ayudarán a conocer qué nivel de riesgo estás asumiendo actualmente.
Muchas veces pensamos en proteger nuestro patrimonio solamente cuando hablamos de una casa, un auto o una inversión.
Pero hay algo todavía más importante:
Tu capacidad para generar ingresos.
Una enfermedad o accidente puede afectar tu salud, tus ingresos, tus ahorros y los planes de toda una familia.
Por eso, la planeación financiera también debe contemplar cómo enfrentarías una emergencia médica.
No se trata de vivir con miedo a enfermarte.
Se trata de estar preparado para que, si algo sucede, el problema de salud no se convierta también en una crisis financiera.
Porque cuidar tu salud también significa cuidar el patrimonio que has construido.