¿Cuánto dinero tendrás si ahorras desde los 25?
¿Qué pasaría si empezaras a ahorrar para tu futuro desde los 25 años?
A los 25 años, el retiro puede parecer algo muy lejano.
Tienes otros objetivos:
- Comprar una casa.
- Comprar un auto.
- Viajar.
- Crecer profesionalmente.
- Formar una familia.
Y muchas veces el ahorro para el retiro queda para después.
El problema es que el tiempo que dejas pasar no se puede recuperar.
Cuando ahorras e inviertes durante muchos años, tus rendimientos pueden comenzar a generar nuevos rendimientos. A esto se le conoce como interés compuesto.
Y aquí es donde empezar a los 25 puede hacer una diferencia enorme.
Imagina que tienes 25 años y decides comenzar con una aportación mensual.
No necesitas empezar con una cantidad enorme.
Lo importante es comenzar y mantener la constancia.
Para entenderlo mejor, hagamos un ejercicio.
Supongamos que ahorras durante 40 años, desde los 25 hasta los 65, y que tu inversión obtiene un rendimiento promedio hipotético del 8% anual, con reinversión de rendimientos.
Este ejemplo es únicamente ilustrativo. Los rendimientos reales pueden ser mayores o menores, pueden existir comisiones, impuestos e inflación, y los rendimientos pasados no garantizan rendimientos futuros.
Si comenzaras a los 25 años y mantuvieras una aportación de:
$2,000 mensuales
Durante 40 años habrías aportado directamente:
$960,000 pesos.
Pero bajo el supuesto ilustrativo de un rendimiento promedio anual del 8% con capitalización mensual, el saldo final podría rondar.
$6.98 millones de pesos
Es decir, una parte importante del crecimiento provendría de los rendimientos acumulados y no solamente de tus aportaciones.
Ese es el efecto del tiempo.
Ahora imagina que en lugar de $2,000 decides ahorrar:
$3,000 mensuales
En 40 años habrías aportado:
$1.44 millones de pesos.
Bajo el mismo supuesto hipotético de rendimiento:
El monto final sería de aproximadamente $10.47 millones de pesos.
La diferencia puede parecer pequeña cuando estás empezando.
Pero después de varias décadas, el efecto de la capitalización puede ser considerable.
Supongamos ahora:
$5,000 al mes durante 40 años.
Tus aportaciones serían:
$2.4 millones de pesos.
Con el mismo supuesto ilustrativo del 8% anual:
Podrías acumular alrededor de $17.46 millones de pesos.
Nuevamente:
No es una promesa de rendimiento.
Es un ejemplo para entender algo mucho más importante:
El tiempo puede hacer una enorme diferencia en el crecimiento de tu dinero.
Mira el contraste:
| Aportación mensual | Aportado en 40 años | Monto ilustrativo a los 65* |
|---|---|---|
| $2,000 | $960,000 | ~$6.98 M |
| $3,000 | $1.44 M | ~$10.47 M |
| $5,000 | $2.40 M | ~$17.46 M |
*Ejemplo calculado con una tasa hipotética de 8% anual, capitalización mensual y aportaciones constantes durante 40 años. No considera impuestos, comisiones ni inflación y no representa un rendimiento garantizado.
La tabla no pretende decirte que necesariamente tendrás esas cantidades.
Su objetivo es mostrar qué puede ocurrir cuando combinas aportaciones constantes + tiempo + reinversión de rendimientos.
Supongamos que inviertes $100,000.
El primer año puedes obtener cierto rendimiento.
Pero si no retiras esa ganancia, el siguiente periodo ya no estás generando rendimientos únicamente sobre tus $100,000.
También puedes generar rendimientos sobre lo que ya habías ganado.
Con el paso del tiempo se produce un efecto parecido a una bola de nieve:
Dinero → rendimiento → más capital → más rendimiento → más capital.
Por eso el tiempo es tan importante.
CONDUSEF explica que el interés compuesto permite que los intereses obtenidos se reinviertan y generen nuevos rendimientos.
Aquí está una de las partes más interesantes.
Supongamos que dos personas quieren retirarse a los 65.
Persona A
Empieza a los 25 años.
Tiene 40 años para ahorrar e invertir.
Persona B
Empieza a los 35 años.
Tiene solamente 30 años.
La segunda persona perdió 10 años de capitalización.
Y esos 10 años pueden representar una diferencia importante.
Por eso, muchas veces el problema no es:
“No tengo suficiente dinero para ahorrar.”
Sino:
“Estoy esperando demasiado para empezar.”
Una de las ideas equivocadas sobre el ahorro para el retiro es pensar:
“Cuando gane más dinero, voy a empezar.”
El problema es que probablemente cuando ganes más también tendrás nuevos gastos.
Una casa.
Hijos.
Una hipoteca.
Un auto.
Vacaciones.
Colegiaturas.
Más responsabilidades.
Por eso puede ser más útil comenzar con una cantidad que puedas mantener y posteriormente incrementarla conforme aumenten tus ingresos.
Por ejemplo:
25 años → $1,500
30 años → $2,000
35 años → $3,000
40 años → $4,000
No tiene que ser exactamente así.
La idea es construir el hábito y aumentar gradualmente tu capacidad de ahorro.
Aquí hay algo muy importante.
Decir:
“Tendré $10 millones a los 65”
no significa que esos $10 millones tendrán el mismo poder de compra que hoy.
La inflación reduce el poder adquisitivo del dinero con el paso del tiempo.
Por eso, cuando haces una planeación de retiro, no solamente debes preguntar:
“¿Cuánto dinero quiero tener?”
También debes preguntar:
“¿Cuánto necesitaré para mantener el estilo de vida que quiero?”
Una cantidad que hoy parece enorme puede representar algo muy diferente dentro de 30 o 40 años.
Si eres trabajador formal, probablemente ya estás construyendo parte de tu ahorro para el retiro a través de tu AFORE.
Pero eso no significa que debas depender exclusivamente de ella.
CONSAR cuenta con calculadoras que permiten estimar el ahorro y la pensión bajo determinados supuestos, además de mostrar el efecto que pueden tener las aportaciones voluntarias.
La pregunta importante es:
¿Lo que estás acumulando será suficiente para el retiro que quieres?
Si la respuesta es no, todavía tienes tiempo para actuar.
Guardar dinero en una cuenta y dejarlo ahí no es lo mismo que construir una estrategia de largo plazo.
Para planear tu retiro debes considerar:
- Cuánto puedes aportar.
- Cuántos años tienes.
- Qué rendimiento esperas.
- Comisiones e impuestos.
- Inflación.
- El instrumento que utilizarás.
- El nivel de riesgo que puedes asumir.
- Cuánto quieres recibir durante tu retiro.
Por eso es importante utilizar herramientas de cálculo y revisar diferentes escenarios.
Si tienes 25 años, quizá pienses:
“Todavía falta muchísimo para retirarme.”
Y precisamente esa puede ser tu mayor ventaja.
No necesitas tener hoy el patrimonio que quieres tener a los 65.
Necesitas darle tiempo a tu dinero para crecer.
Una persona de 25 años tiene algo que una persona de 50 ya no puede comprar:
Tiempo.
Y el tiempo, cuando se combina con disciplina y una estrategia adecuada, puede convertirse en una herramienta financiera muy poderosa.
No necesitas cambiar toda tu vida financiera de un día para otro.
Puedes comenzar con estos pasos:
1. Conoce tu situación actual
Revisa cuánto tienes en tu AFORE y cuánto estás aportando.
2. Define una meta
¿Cuánto te gustaría recibir mensualmente durante tu retiro?
3. Haz una proyección
Calcula cuánto necesitas acumular para alcanzar esa meta.
4. Define una aportación
Elige una cantidad que puedas mantener de forma constante.
5. Busca una estrategia de largo plazo
Compara alternativas de ahorro e inversión de acuerdo con tus objetivos y perfil.
6. Aumenta tu aportación con el tiempo
Cuando tus ingresos aumenten, considera incrementar también tu ahorro.
7. Revisa tu estrategia
Tu situación financiera cambiará con los años.
Tu estrategia también debería hacerlo.
Si tienes 25 años y estás leyendo esto, quizá pienses:
“Voy a empezar el próximo mes.”
Pero recuerda algo:
El próximo mes también tendrá 30 días.
Y después vendrá otro año.
Y después otro.
El tiempo va a pasar de cualquier manera.
La diferencia está en decidir qué estás haciendo con tu dinero mientras pasa.
No necesitas comenzar perfecto.
No necesitas comenzar con una cantidad enorme.
Necesitas comenzar con una cantidad que puedas mantener y darle tiempo para crecer.
Porque cuando se trata del retiro, empezar a los 25 puede valer mucho más que simplemente ahorrar más a los 45.
Tu yo de 65 años probablemente agradecerá la decisión que tomes hoy.